Bildu quiere bailar con el PNV

Los socialistas también aspiran a reeditar un gobierno de coalición con los peneuvistas mientras que Elkarrekin Podemos se presenta como el único partido que quiere un gobierno de izquierdas que pasaría por enviar a la oposición a los jeltzales
Inicio de campaña electoral de EH Bildu a las elecciones vascas — Iñaki Berasaluce / Europa Press / ContactoPhoto

Durante la precampaña electoral, el candidato de la izquierda abertzale, Pello Otxandiano, ha hablado de “innovación” para lograr nuevos acuerdos de gobernabilidad en Euskadi tras las elecciones del 21 de abril. Esa innovación se refiere a pactar con el PNV para reforzar el eje nacional e impulsar una “reforma del autogobierno”, que pasaría por remodelar el Estatuto de Gernika que se quedó varado tras el fracaso del Plan Ibarretxe, aprobado en 2004 por el Parlamento vasco y rechazado por el Congreso que contemplaba que Euskadi se constituyera como Estado libre asociado.

En el mitin de inicio de la campaña electoral, que Bildu arrancó en Vitoria-Gasteiz, fue Arnaldo Otegi, padre espiritual e ideológico de la izquierda abertzale, quien volvió a ofrecer un “acuerdo entre abertzales” al PNV. Los peneuvistas, sin embargo, piden el voto a los indecisos para poder seguir gobernando la comunidad autónoma vasca sin caer en los brazos de la izquierda abertzale.

En esta misma línea incidió Pello Otxandiano, el ingeniero de 40 años y militante de Sortu que ha sido elegido candidato para transitar los caminos nuevos de la izquierda abertzale. Esta semana, en una entrevista en TVE con el periodista Xabier Fortes, Otxandiano dejó claro que Bildu está abierto a llegar a acuerdos con el PNV: “Siempre y cuando sea para recoger ese mandato popular y formular un proyecto de país que sea capaz de plantear avances en términos de autogobierno y avances en términos de políticas progresistas”.

En esta misma entrevista, Otxandiano anticipó que el próximo Parlamento vasco va a ser “abrumadoramente abertzale” y que ello debería llevar a avanzar “hacia un estatus político que nos reconozca como nación”. Según todas las encuestas, de los 75 diputados que elegirán los vascos el 21 de abril, alrededor de 55 de ellos serán nacionalistas. Por lo que, efectivamente, la Cámara de Vitoria puede que sea la más abertzale desde 1980, la primera vez que hubo elecciones al Parlamento autonómico que hizo lehendakari a Carlos Garaikoetxea.

Según todas las encuestas, de los 75 diputados que elegirán los vascos el 21 de abril, alrededor de 55 de ellos serán nacionalistas

Frente a esta realidad, el candidato del Partido Socialista, Eneko Andueza, plantea que “la alternativa al nacionalismo no es el independentismo”, intentando así rascar en el voto más moderado del PNV para poder reeditar la coalición de gobierno con los penuevistas. Los socialistas ya han dejado claro, por activa y por pasiva, que en ningún caso apoyarán un Ejecutivo liderado por Bildu.

Elkarrekin Podemos, por su parte, se sitúa como la única formación que no quiere pactar con el PNV y pide el voto para conformar un gobierno de izquierdas que priorice lo social frente al eje nacional. Los morados, que presentan a Miren Gorrotxategi de candidata, están centrando su campaña en movilizar a un electorado que podría votar a Bildu por el ala izquierda pero que podría no hacerlo si de aquí al final de la campaña electoral se hace muy visible que el cambio que propone la izquierda abertzale es pactar con el PNV, formación que, salvo los tres años que van desde 2009 a 2012 en los que se ilegalizó a la izquierda abertzale y los socialistas pactaron con el PP, lleva gobernando Euskadi de forma ininterrumpida desde hace 44 años.

Las encuestas apuntan a un empate técnico entre el PNV y Bildu. Incluso hay sondeos que apuntan que la izquierda abertzale podría superar a los jeltzales. Nunca unas elecciones vascas estuvieron tan abiertas y fueron tan impredecibles. Lo único claro es que Bildu quiere bailar con el PNV. Si suena la música tras el escrutinio electoral y el PNV sale a la pista.  

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