Chile

Operación Cóndor: Suprema da curso a extradición a Italia de represores chilenos

No hay una cifra exacta de las víctimas de la Operación Cóndor, aunque los datos más conservadores indican que unas 300 personas fueron asesinadas o hechas desaparecer, mientras un número muy superior fueron apresadas en los distintos países

El máximo tribunal chileno ha dado luz verde a la extradición a Italia de tres represores de la dictadura del general Augusto Pinochet, por los crímenes contra ciudadanos de origen italiano ocurridos en la década de los 70. La Segunda Sala Penal de la Corte Suprema acogió la petición de la justicia italiana para que tres exmilitares cumplan condenas de prisión perpetua en Roma, por la participación de éstos en los secuestros, torturas y desaparición forzada de ciudadanos ítalo-chilenos en el marco de la llamada Operación Cóndor.

Los exagentes de la Dirección Nacional de Inteligencia (DINA, la policía secreta de Pinochet), Orlando Moreno Vásquez y Manuel Vásquez Chahuán, fueron condenados en Italia por el asesinato del exsacerdote Omar Roberto Venturelli, activista durante el gobierno de Salvador Allende de Cristianos por el Socialismo y vinculado al Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), secuestrado y hecho desaparecer desde septiembre de 1973, pocas semanas después del golpe de Estado.

El alto tribunal también aprobó la extradición del brigadier retirado Pedro Espinoza Bravo, por el secuestro y desaparición forzada de Juan Bosco Maino Canales, de entonces 27 años de edad, militante del Movimiento de Acción Popular Unitaria (MAPU), arrestado por la DINA en mayo de 1976. Pedro Espinoza Bravo fue el subdirector de la DINA, bajo el mando del entonces poderoso jefe de los organismos de inteligencia, general Manuel Contreras. Ambos cumplieron condena en Chile por el asesinato en 1976 del excanciller Orlando Letelier y su asistente Ronni Moffitt, ocurrido en Washington por medio de explosivos instalados en el auto del colaborador de Allende.

La jefatura de la DINA, que reportaba exclusivamente a Pinochet, también ordenó el atentado del ex vicepresidente chileno Bernardo Leigthon y su esposa Ana Fresno, quienes fueron baleados en Roma en 1974, sobreviviendo con graves secuelas. Ese mismo año, el mando de la DINA organizó el atentado contra el ex comandante en jefe del Ejército chileno, general Carlos Prats, quien junto a su esposa, Sofía Cuberth, falleció al explotar el automóvil que usaban en Buenos Aires. En todos los crímenes organizados y ejecutados por agentes de la DINA fuera de Chile contaron con el apoyo de militares locales o terroristas civiles vinculados a la extrema derecha.

Las investigaciones judiciales luego de más de 40 años han arrojado pistas de que Juan Bosco Maino fue llevado a la llamada Colonia Dignidad, un enclave alemán en el sur de Chile que dirigió el pederasta y ex integrante del ejército nazi, Paul Schaffer. En la hacienda, donde se practicaba el trabajo esclavo y fue un recinto desde el que desaparecieron un número indeterminado de presos políticos de la dictadura, todavía hay fosas que no han sido encontradas. En el lugar fueron hallados el motor y partes del vehículo Renault de propiedad de Maino.

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La resolución judicial, sin embargo, fue rechazada en el caso del crimen de Jaime Donato Avendaño, miembro del comité central del Partido Comunista, mecánico electricista secuestrado en mayo de 1976, ya que los autores fueron condenados en Chile por la misma causa.

El general Pinochet y el jefe de la DINA estuvieron en la génesis de la Operación Cóndor, una coordinación de los organismos de inteligencia de Chile, Argentina, Uruguay, Paraguay, Brasil, Bolivia y Perú que surgió luego de una reunión realizada en Santiago a fines de 1974. Desde entonces los aparatos represivos intercambiaron informaciones sobre la actividad de las organizaciones de izquierda, coordinaron secuestros y la entrega de prisioneros, así como operaciones de exterminio. No hay una cifra exacta de las víctimas de la Operación Cóndor, aunque los datos más conservadores indican que unas 300 personas fueron asesinadas o hechas desaparecer, mientras un número muy superior fueron apresadas en los distintos países. Los organismos de seguridad más activos de Cóndor fueron los de Uruguay, Argentina y Chile, y sus operaciones continuaron hasta entrados los años 90 cuando las redes de cooperación fueron usadas para proteger a los represores que huían de la justicia.

El arresto del general Pinochet en Londres en octubre de 1998, gatilló una serie de demandas judiciales por crímenes cometidos contra personas de distintas nacionalidades, las que solicitaron la extradición del dictador para su juzgamiento. Una de esas fue la iniciada en Roma que se centró en los asesinatos de la Operación Cóndor. Casi 20 años después, la justicia de Roma condenó a 24 exagentes represores por las víctimas italianas, a quienes condenó a prisión perpetua. Entre ellos están los chilenos, algunos de los cuales podrían ser enviados a las cárceles itálicas. Otros se quedarán en Santiago, encarcelados hasta cumplir con sus condenas de prisión por los crímenes por los que han sido juzgados en Chile.