Ahora le toca el turno al partido judicial #ElCierre

De hecho, si desconfiamos, es por precedentes, y en el caso del camino de la amnistía los hay y de sobra. Acompáñenme a un viaje muy veloz pero revelador
laura-arroyo

La Ley de Amnistía, esa ley de la que hemos hablado durante demasiado tiempo, ha sido aprobada finalmente en el Congreso de los Diputados. Fue vetada antes en el Senado, recordemos, esa institución de mayoría contundente del Partido Popular. Pero ya que recordamos unas semanas atrás, nos invito a hacer memoria hace unos meses. Porque hay quien nos dirá que se puede respirar muy tranquilo ahora que ya corresponde sólo a los jueces y magistrados aplicar la ley que ha sido aprobada. No sé ustedes, pero a mí que me digan que en España las cosas dependen de los jueces, no me da todas las garantías de nada. Díganselo a los chavales de los 6 de Zaragoza, o al movimiento feminista, y cómo vimos que se tumbaron a punta de togas y portadas la Ley del Sólo Sí es Sí, ¿Verdad?

Pero no somos desconfiadas por deporte, no somos desconfiadas por capricho o por fetiche, lo somos porque hacemos memoria. De hecho, si desconfiamos, es por precedentes, y en el caso del camino de la amnistía los hay y de sobra. Acompáñenme a un viaje muy veloz pero revelador. 

Recordemos el inicio de este proceso, primero el secretismo tras el 23J para negociar la conformación de un gobierno y la obviedad de que las urnas habían decidido que los partidos independentistas tendrían un peso fundamental en esta legislatura. Se llama democracia. Sabemos hoy que el mismo PP quería negociar con Puigdemont pero, por lo que sea, no lo dicen y casi parecía que solo el PSOE hablaba con Waterloo. Y entonces llegó el comunicado conjunto entre el PSOE y Junts donde leímos una palabra que hoy ya repetimos mucho “lawfare” y se impulsaba la idea de comisiones de investigación de posibles casos de lawfare. Sánchez aún no se había tomado sus días de reflexión pero empezaba a darse cuenta, o así parece, de que algunos jueces no estaban cumpliendo su trabajo, sino lo contrario, utilizándolo para hacer política. Como imaginarán, los jueces se llevaron las manos a la cabeza y le dieron tres tazas. Decidieron rechazar que hubiera lawfare en España pronunciándose en contra de una ley que no existía. Es decir, hablar en contra de una ley que no habían leído. Por supuesto, nos repitieron que por si acaso la ley era completamente inviable.

Luego, recordemos, llegó Manuel García Castellón, quien reactivó una causa, Tsunami Democratic, y señaló que podía tratarse de terrorismo, apuntando a Carles Puigdemont como responsable. No, pero no hay lawfare en España ¿Verdad? Todo esto generó cierto pánico en los partidos que negociaban esta ley y, entonces, llegó el partido judicial de Barcelona, en concreto, el juez Joaquín Ramírez decidió meter la trama rusa y apuntó a que Puigdemont estaba tras varias maniobras vinculadas a alianzas con Rusia y alterar la unidad de España. No voy ni a comentar este suceso.  

Hemos visto de todo con respecto a esta ley y ahora que ha sido aprobada en el Congreso, nos dicen que todo va bien porque ahora se encargan los jueces. Yo diría que no es que todo va bien, es que empieza el siguiente round. ¿Podemos confiar en el partido judicial? No sé yo...

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Sabemos que este tema todavía será utilizado por las derechas que han renunciado a la democracia, a respetar la aritmética parlamentaria y, por supuesto, a respetar a la gente. Todo está por verse pero, pese a quien le pese, nuestros votos valen. Nuestros votos y nuestros escaños valen. Bien por la Ley de Amnistía, pero todavía no se podrá hablar de democracia si no se democratiza ese poder judicial. A ver quién se va a atrever a decirlo un día como hoy en que muchos están aplaudiendo sin ningún mínimo de cuidado con esta realidad antidemocrática. El partido judicial saldrá a jugar. Hay que decirlo. Hay que combatirlo. Hasta mañana.


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