Armas para Israel en puertos españoles #ElCierre

Presidente Sánchez, ministros Albares, Puente y Robles, todos ustedes tienen ahora mismo en sus manos la posibilidad de inspeccionar y detener este carguero e impedirle su salida del puerto para evitar más muertes palestinas. ¿Qué van a hacer?

El presidente ucraniano, Volodomir Zelenski, ha cancelado su visita a España. Una visita que culminaría con una comida con la familia real y con la firma de un acuerdo en el que el compromiso de España con Ucrania se sellaría de forma integral y a largo plazo, como detallamos ayer en El Tablero. Zelenski cancela su viaje pero no se cancela el acuerdo con España. Queda pendiente sólo estampar la firma. El motivo de su cambio de agenda se debe a la situación de Ucrania en esa guerra que lleva más de dos años sin acabar y con el terrible saldo que ello supone. Es evidente, a estas alturas, —como lo fue desde sus inicios— que lo que corresponde es un alto al fuego y salidas políticas, pero parece que la Unión Europea pide guerra y más guerra. 

Mientras esto ocurre en suelo europeo, también ocurre algo en sus mares. En concreto, ocurrirá en unas horas en los mares de Cartagena, donde llegará el carguero ‘Borkum’ que, según información a la que ha accedido RESCOP y publicada en distintos medios de comunicación, transporta toneladas de armamento militar con destino a Israel. Es decir, contribuirá directamente con el genocidio que perpetra este estado contra el pueblo palestino. Hablamos de un barco que, según la información publicada, trasladaría más de 30 toneladas de motores de cohetes y cargas explosivas. Recordemos que a fecha de ayer, la cifra de muertos en el genocidio se ha elevado a 35.173, entre ellos más de 15 mil niñas y niños. Cifras que aumentarán si nadie hace algo, empezando por dejar de comprar y vender armas a Israel y, por supuesto, en el día de hoy, inspeccionando, deteniendo y evitando que el Borkum pueda salir de Cartagena.

Es verdad que esperar acciones de este Gobierno, que sigue en una gira diplomática agónica y lamentable que reduce su acción a convencer a otros países de reconocer al Estado Palestino, resulta bastante ingenuo. Pero la presión popular es siempre una vía de resistencia no sólo legítima, sino urgente. No quieren romper relaciones con Israel, no quieren sumarse a la denuncia judicial interpuesta por Sudáfrica y a la que podría sumarse Egipto prontamente, no quieren dejar de comprar y vender armas, ni siquiera quieren expulsar ya a la embajadora israelí en suelo español que hace propaganda sionista en cuanta entrevista brinda, pues bien, la hipocresía tiene patas muy cortas, pero hoy también tiene las horas contadas. Presidente Pedro Sanchez, ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ministro de Transportes, Oscar Puente, ministra de Defensa, Margarita Robles, todos ustedes tienen ahora mismo en sus manos la posibilidad de inspeccionar y detener este carguero e impedirle su salida del puerto para evitar más muertes palestinas. ¿Qué van a hacer? 

También es cierto que con los nombres que acabo de citar resulta difícil ser optimista. No es casualidad que tanto Albares como Robles sean los principales adalides del discurso belicista del gobierno y que sean a la vez quienes más competencias tendrían para hacer algo concreto por detener la complicidad española con el genocidio. ¿De qué sirve reconocer el estado palestino si permites que salgan de tus puertos las armas que matan a quienes integran ese estado, señor Pedro Sanchez? Usted que ha sido reconocido por su audacia política en más de un contexto de encrucijada, ¿Por qué no demuestra que también puede ser audaz en lo decente y humano? Tiene algunas horas para hacerlo. 

Depender de lo que hagan estos responsables políticos resulta frustrante estos meses y, precisamente por eso necesitamos pensar, hablar y actuar de cara a las europeas. Porque no son unas elecciones cualquiera. Siempre han sido importantes, pero hoy son vitales. Básicamente decidiremos si entramos del todo en la dinámica del régimen de guerra y condenamos a la muerte a miles como ya está ocurriendo en Ucrania y en Gaza, o si disputaremos cara a cara con los señores de la guerra. Si somos capaces de abrir una brecha en sus espacios de poder, donde eligen representar antes a las industrias armamentísticas que financian hasta medios de comunicación. Necesitamos todo el ruido pacifista que podamos hacer. No es una disputa fácil y por eso tiene que ser una disputa en la que entreguemos nuestra energía, nuestras palabras, nuestro tiempo y nuestro compromiso colectivo. Oigamos a quienes quieren representarnos, pero sobre todo, comparemos lo que dicen hoy con sus posturas antes de ser candidatos porque no hay momento más importante para premiar la coherencia que en estas elecciones europeas. No hay mejor momento para premiar la valentía que en estas elecciones europeas. No necesitamos discursos conciliadores o sonrientes. Necesitamos garra, fuerza, ruido, valentía. Esta es la única forma de defender la paz porque la paz tiene que abrirse paso en un campo de tanques y misiles. La paz necesita fortalecerse. Necesita una armadura de personas apostando por ella. Es decir, dando la cara y despintando a cada falso verde alemán o español que ha decidido pintarse de verde militar.  

Cuando en unas horas el carguero ‘Borkum’ arribe a Cartagena, sabemos que hay políticos que no dirán nada, pero también sabemos que si tuviéramos otros, si tuviéramos otra Europa, no habría ninguna duda en detener su andadura. Y eso es precisamente lo que necesitamos. Detener, como al carguero, SU régimen de guerra. El 9 de junio es el día para ello. Hasta mañana.

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