Viajes

Un paseo por el Berlín del Este desconocido

La capital alemana es un museo a cielo abierto que cuenta historias sobre la experiencia socialista. Arquitectura, arte y espacios infantiles nos recuerdan que otra ciudad es posible

Mural de Willi Neubert en el “Café de la prensa” junto a la Plaza de Alexander, que puede visitarse de nuevo desde 2021
Mural de Willi Neubert en el “Café de la prensa” junto a la Plaza de Alexander, que puede visitarse de nuevo desde 2021

Berlín sufre y disfruta del turismo por igual, como el resto de capitales europeas. Pero son pocos los visitantes que descubren todo el legado que la experiencia socialista dejó impreso en el este de la ciudad. Los monumentos más conocidos en ese sentido son la torre de la televisión de la plaza de Alexander, las estatuas de Karl Marx y Friedrich Engels, o el Reloj Mundial, en el centro de la ciudad. También es muy conocido el gigantesco monumento soviético en el parque de Treptow, donde hay enterrados cientos de soldados que dieron su vida contra el fascismo. Y a nadie que venga de visita se le pasan por alto los grandes mosaicos que aún quedan en los edificios colindantes a la Plaza de Alexander. Uno de ellos, una obra del artista Willi Neubert, es relativamente “nuevo”, porque se pasó décadas bajo el cartel publicitario de un restaurante, hasta que en 2021 fue descubierto al público de nuevo.

A casi nadie que viene de visita se le pasa por alto la avenida llamada primero Stalinallee (Avenida de Stalin), que se renombró en 1961 en Avenida Karl Marx tras el proceso de crítica al gobernante soviético y que es un ejemplo de arquitectura en la que encontramos muchos relieves y esculturas ensamblados en las viviendas monumentales. Construida con la idea de ser el “Palacio del obrero”, a dichos edificios se mudaron personas de todas las clases sociales. Por supuesto,  hay edificios y obras de arte que han sido destruidas tras la reunificación, como el Palacio de la República, que era, a la vez, parlamento, sala de cines, conciertos, bolera y centro de encuentro juvenil. Aquí pueden verse algunas fotos. Fue volado por los aires con la excusa de estar contaminado por amianto y en su lugar han reconstruido el palacio imperial. No contentos con esto, desterraron las obras de arte que colgaban de las paredes del parlamento a los sótanos de los archivos. En 2017 las mostraron brevemente en una exposición en el museo de Postdam Barberini, para volverlas a encerrar bajo siete llaves.

Urbanización de bloques de hormigón prefabricados en el barrio berlinés del este Marzahn
Urbanización de bloques de hormigón prefabricados en el barrio berlinés del este Marzahn

Una arquitectura para vivir en ella

Una de las primeras cosas que llaman la atención al viajero es que los barrios más al este de la ciudad no están tan saturados como el resto de turistas. La razón es simple: no fueron concebidos para dicho fin, el turismo, sino para vivir en ellos y no para especular, vender souvenirs o hacer negocios. Hay algunos hoteles, pero lo que predominan son los edificios de apartamentos con grandes parques que los rodean. No es que la idea de la vivienda social fuera ni mucho menos soviética, y el mejor ejemplo de ello es la urbanización de viviendas de protección oficial Hufeisensiedlung, construida del 1925 al 1933 en el barrio de Neukölln, durante la división sector estadounidense, y que hoy es Patrimonio de la Humanidad de la Unesco. Esta urbanización, sin embargo, no es de bloques prefabricados.

Tales construcciones se hicieron muy populares en el este de Europa tras la guerra mundial porque permitían construir muchas viviendas en muy poco tiempo. También en la República Federal se construyeron algunos barrios en este estilo, sobre todo en zonas pobres, por lo que estaban estigmatizados. El gobierno alemán quiere ahora volver a construir barrios de este tipo a la vista de la necesidad urgente de viviendas.

Escultura localizada en el parque Fennpfuhl en el barrio de Lichtenberg, uno de los más bellos de Berlín del este
Escultura localizada en el parque Fennpfuhl en el barrio de Lichtenberg, uno de los más bellos de Berlín del Este

Otro de los motivos por los que no hay una especulación tan grande en el este de la capital alemana es la dominación de las cooperativas de arrendatarios, orientadas al bien común y no al beneficio privado. En el barrio de Lichtenberg y en el de Marzahn se pueden observar los complejos residenciales de grandes edificios prefabricados con placas de hormigón que comenzaron a construirse a partir de 1972. En torno al parque Fennfuhl hay un bonito paseo desde el que pueden apreciarse los primeros edificios del modelo WBS70 que se edificaron en Berlín. Hasta la reunificación se habían construido con dicha técnica de ensamblaje de grandes placas más de un millón y medio de viviendas en la RDA.

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En la calle Hellersdorfer Strasse 179, en el barrio de Marzahn-Hellersdorff, hay un museo gratuito dentro de una de las viviendas de este tipo amueblado con artículos originales de la RDA. Se puede visitar de forma gratuita los domingos de dos a cuatro de la tarde. Los bloques están a menudo alineados de tal forma que en el centro de la urbanización hay zonas verdes y centros médicos, escuelas o centros comerciales, mientras que por la otra parte del edificio lo que hay son grandes avenidas, que es por donde pasan los coches.

Relieve junto a un bloque de casas prefabricado en la zona de Rummelsburg en Berlín del Este, una alegoría a la obra del escritor Peter Hacks
Relieve junto a un bloque de casas prefabricado en la zona de Rummelsburg, una alegoría a la obra del escritor Peter Hacks

Esculturas en las calles y ciencia al alcance de todos

En todas estas urbanizaciones encontramos arte a pie de calle, en cada esquina, en cada parque. En este mapa digital se pueden localizar todas las esculturas a pie de calle que se encuentran en la capital alemana. En la RDA, donde los artistas tenían un salario garantizado, la producción de arte estaba también garantizada. En el parque mencionado más arriba, pero también en todo el resto de parques, encotramos esculturas por doquier. En el Volkspark Friedrichshain hay una escultura dedicada a las Brigadas Internacionales, pero la mayoría de las figuras en realidad no son de temas tan políticos. La pareja de amantes en el parque de Pankow de la artista Carin Kreuzberg, o El joven trabajador de Christa Sammler en el parque de Weißen See, son solo dos ejemplos famosos.

En el bosque de Wulheide, en el sureste de Berlín, la RDA construyó el “Palacio de los niños”, un centro cultural y de ocio para familias, que según su propia web es uno de los mayores espacios de este tipo de Europa: hay parques con atracciones y fuentes fuera del recinto donde no hay que pagar entrada. En el interior, ahí ya sí con ticket, hay un museo, conciertos, una piscina, un lago artificial, un ferrocarril que recorre todo el parque y un centro de gravedad cero. Es una de las mayores atracciones del este de Berlín que conocen pocos turistas y que está orientada tanto a la diversión como al aprendizaje. No es un parque de atracciones al uso, sino más bien una especie de escuela de vacaciones que está abierta todo el ano.

La importancia de la cultura queda patente en la construcción de edificios monumentales como el Gran Planetario Zeiss, ideado por el arquitecto Ulrich Müther en 1986 y que fue uno de los planetarios más modernos del mundo en aquel momento. Aún sigue en funcionamiento en el barrio de Prenzlauer Berg. Ofrecen funciones con música y conciertos junto a las clases de astronomía. El Kino Internacional es un cine que también tiene una interesante arquitectura y se encuentra en la Avenida Karl Marx.

Junto al Zoológico Tierpark, que fue inaugurado en 1955 y es uno de los mayores de Europa, para quienes no gusten de animales en cautividad, en el barrio de Marzahn encontramos también los llamados  “Jardines del Mundo”, inaugurados en 1987 en un área de unas 100 hectáreas, en los que pueden apreciarse plantas de todo el mundo en jardines temáticos. Dentro hay un teleférico y restaurantes. Es así, en lugares determinados para el ocio, donde se disfrutaba del tiempo libre y las vacaciones, y no en los lugares destinados a vivir. Para los menores había campamentos de verano a precios irrisorios y las empresas estatales tenían albergues en los que sus empleados podían pasar las vacaciones en la naturaleza.