14 de abril: ayer, hoy y mañana

La República en España significa para nuestro pueblo muchas más cosas que la simple elección de la jefatura del Estado. Significa la participación de las clases populares. Representa algo sencillo: que nadie es más que nadie y que todas las personas tienen derecho a vivir con dignidad
Sesión de Apertura de la XV Legislatura de las Cortes Generales, Congreso de los Diputados — Mike Chicorro / Zuma Press / ContactoPhoto

La monarquía es la clave de bóveda de lo que se vino a llamar el bloque de poder en España. La oligarquía patrimonial histórica ha tenido en la Corona un representante en el Estado de quienes mandan sin presentarse a las elecciones, de quienes han convertido al Estado en una herramienta de extracción de recursos por medio de las privatizaciones y la corrupción.

La oligarquía en España ha sido siempre, por encima de todo, demófoba, centralista, uninacional, monárquica y cipaya de intereses de potencias extrajeras y grandes corporaciones transnacionales.

Los Borbones como dinastía y la corona como institución representa como pocas cosas los límites de que el Estado preexistente le pone al derecho del pueblo a autogobernarse.

Ya lo decía, la insigne monárquica Victoria Prego, la corona da continuidad institucional ante los devenires políticos, es decir, es una institución que hace que una parte del Estado se encuentre por encima de la soberanía popular y de la ley. En España aún hoy se dictan las sentencias en nombre del Rey aunque la justicia solo puede emanar del pueblo. La judicatura se ha empeñado en demostrar que forma parte del poder monárquico y no se somete a la soberanía popular manifestándose en la puerta de los juzgados con la toga y la puñetas como símbolo de su poder frente a la decisión mayoritaria del Congreso de aprobar la amnistía para los represaliados por el discurso real del 3 de octubre.

Esa noche el rey refrendó la represión y exigió de los poderes del Estado la utilización de su poder coactivo excluyendo cualquier vía de solución democrática basada en el diálogo.

Ese día nació Vox fruto de la legitimación de los sectores más reaccionarios del Estado. Ante la supuesta pasividad de Rajoy actuaron los jueces y legitimaron la demofobia. Pero resultaría ingenuo pensar que el partido de Fraga y los 7 magníficos pudiera pasar por una derecha democrática cuando tiene aún entre sus filas a Martin Villa responsable impune de la matanza de Vitoria 1976 y transpira franquismo por los poros de su cultura política. Cuando siguen identificándose con quienes ganaron la guerra y perpetraron el genocidio contra la República.

El bloque de poder sigue en crisis, a su incapacidad para entender la realidad plurinacional del Estado se suma la absoluta beligerancia contra los derechos de las mayorías sociales, cuestionando incluso eso que vinieron a llamar los consensos constitucionales. Esta misma semana el Presidente de la CEOE planteaba romper la Caja de la seguridad social y relevar a los empresarios de la obligación del pago de las cuotas a la seguridad social para entregar la responsabilidad del pago a los mismos trabajadores. Su idea tiene por objetivo entregar las cotizaciones como un botín para los especuladores financieros, ya lo reconocía, el CEO de BlackRock en carta a sus accionistas, los sistemas de jubilación se han convertido en un objetivo estratégico para los buitres. Nada de esto es compatible con la Constitución, ni con a la legalidad pero la oligarquía que representa la patronal hace mucho que no se siente ningún límite y está dispuesta a dar la batalla dentro y fuera del Estado. Porque la patronal siempre ha tenido muy claro que la lucha de clases además de desplegarse en la sociedad también se desarrolla en el seno del Estado y destruir las conquistas de la clase trabajadora es un objetivo estratégico.

La República en España significa para nuestro pueblo muchas más cosas que la simple elección de la jefatura del Estado. Significa la participación de las clases populares y de la clase trabajadora en el proceso político y el reconocimiento de los derechos sociales, significa conquistas de derechos para las mujeres y para la juventud, significa la cultura como derecho del pueblo, la educación pública universal y la nueva pedagogía, la protección social frente al desempleo, la reforma agraria y la libertad como la expresión de la dignidad humana garantizada por una sociedad solidaria. Representa algo sencillo: que nadie es más que nadie y que todas las personas tienen derecho a vivir con dignidad.

La República nos interpela con la plurinacionalidad, el municipalismo y derecho al autogobierno y la democratización del Estado, de la economía y de la sociedad.

Hoy en la tercera década del siglo XXI en España necesitamos pensar en una república para la paz, que no envía generales sino diplomáticos, que no envía militares sino personal sanitario, que no envía armas sino alimentos, medicinas y todo lo preciso para proteger la vida. Que quiere que se pare la guerra de Ucrania y el genocidio en Palestina.

Pensar la república es pensar la nueva ola de derechos feministas que reclama la incorporación a las políticas públicas de las aportaciones de la economía política feminista, para encontrar una salida a un modelo depredador. Urge por tanto una república para repartir el trabajo, la riqueza y los cuidados.

En este décimo aniversario de la espantada del trono de Juan Carlos “el campechano” y de la coronación del último Borbón veremos al poder mediático hacer contorsiones para defender la continuidad histórica de la corona porque no son monárquicos pero …

Ya lo hicieron en la jura de la heredera impulsando la campaña de la leonormanía que cosechó un estrepitoso fracaso a la luz de los resultados de la encuesta de elDiario.es tras la ceremonia que desvelaba que la mayoría no quiere que reine Leonor y preferiría que Felipe VI sea el último.

Se aproxima como una amenaza la inminente celebración monárquica y cortesana del décimo aniversario de la coronación del último Borbón. La Corte mediática televisiva rendirá pleitesía y será difícil escuchar a los sectores que se avergüenzan o que hacen mofa y escarnio de la monarquía, expulsados del debate público como villanos y plebeyos. Por eso son tan importantes iniciativas populares como la Marcha republicana del 16 de junio en Madrid para recordarles que nadie es más que nadie. Monarquía no, Democracia sí        

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