Estados Unidos avala una matanza en Rafah

EEUU parece haber dado su OK a una matanza en el superpoblado enclave de Rafah a cambio de que Netanyahu no responda a un ataque de Irán que no mató a nadie y que fue la respuesta a un atentado ordenado por el propio Netanyahu que asesinó a siete iraníes (o eso parecía hasta ayer)

Según recogen en España al menos La Vanguardia y RTVE, fuentes militares norteamericanas han confirmado que Estados Unidos estaría dispuesto a aceptar que el ejército israelí entre en el enclave de Rafah, en el sur de la Franja de Gaza, a cambio de que el ejecutivo de Netanyahu no tome represalias contra Irán como consecuencia del ataque con drones y misiles del pasado sábado. En esta ciudad palestina fronteriza con Egipto, se resguardan en estos momentos 1,5 millones de desplazados —el 75% de la población original de la Franja— y se teme que una incursión del ejército de Israel pueda provocar una matanza que aumente significativamente el número de personas asesinadas; más de 33.000 desde que comenzó el genocidio el pasado mes de octubre, más de 40.000 si tenemos en cuenta las personas desaparecidas bajo los escombros.

La sucesión de los acontecimientos que han conducido a la posibilidad cierta de que una nueva matanza se pueda ejecutar en la Franja de Gaza es ilustrativa de la vergonzosa dinámica internacional que ha llevado a los Estados Unidos y a la Unión Europea a colocarse del lado de los genocidas en uno de los episodios más tenebrosos de la historia de la humanidad en las últimas décadas.

En primer lugar, recordemos dónde nos encontrábamos hace 20 días. A pesar de que Israel había ya asesinado a prácticamente el 2% de la población de la Franja de Gaza en clave de limpieza étnica, a pesar de que había matado a más de 13.000 niños y niñas y a pesar de que había destruido el 60% de las edificaciones de la cárcel a cielo abierto más grande del mundo, a pesar de que cualquiera que tuviera ojos en la cara sabía que estábamos asistiendo a un genocidio, hace 20 días todavía Estados Unidos y sus aliados de la Unión Europea no habían hecho absolutamente nada para detener el horror. Sin embargo, el asesinato por parte de Israel de siete trabajadores de tez blanca y pasaporte occidental de la ONG del mediático chef José Andrés había empezado a poner en serios problemas a los gobiernos cómplices de Netanyahu. Preocupado por sus pobres perspectivas electorales, el octogenario Joe Biden había empezado a girar poco a poco su discurso sobre su genocida aliado preferente y el propio Netanyahu estaba experimentando problemas internos con una creciente masa crítica de israelíes que ponían en duda su estrategia en las calles. Hace 20 días, parecía improbable que una intervención militar israelí en Rafah fuese a contar con el apoyo de Estados Unidos.

Hace 20 días, parecía improbable que una intervención militar israelí en Rafah fuese a contar con el apoyo de Estados Unidos

Quizás por todo ello, el pasado 1 de abril, Netanyahu decidió cometer un atentado terrorista contra el consulado de Irán en Damasco, asesinando a siete personas, incluidos varios militares de alto rango de la Guardia Revolucionaria. Ninguno de los países ricos aliados de Israel condenó el atentado por aquellas fechas.

La respuesta de Irán llegó el pasado sábado 13 de abril. Varios centenares de artefactos, incluyendo drones, misiles de crucero y misiles balísticos llovieron sobre el cielo de Israel, pero el 98% de ellos fueron eliminados por el sistema antimisiles multicapa del país hebreo, con la inestimable ayuda, por un lado de Jordania y, por otro lado, de los sistemas de defensa norteamericanos, franceses y británicos que también abatieron una buena parte del ataque iraní desde los buques de guerra situados en la zona. Ninguna persona murió en el ataque y los daños materiales resultaron mínimos. Sin embargo, la condena por parte de Estados Unidos, la Unión Europea, el G7, el gobierno de España, el rey de España y, en general, por parte de todos aquellos que todavía no han condenado el genocidio de más de 40.000 palestinos, llegó de forma inmediata y contundente.

A partir de ahí, la inmensa mayoría de los medios de comunicación occidentales empezaron a dedicar mucho más tiempo a la posible represalia de Israel contra Irán (como si el ataque iraní no fuera consecuencia del atentado previo a su embajada) y mucho menos tiempo al genocidio del pueblo palestino que, por supuesto, Israel siguió perpetrando con total impunidad.

Ahora, y en un último e inmoral giro de los acontecimientos, Estados Unidos parece haber dado su OK a una matanza en el superpoblado enclave de Rafah a cambio de que Netanyahu no responda a un ataque de Irán que no mató a nadie y que fue la respuesta a un atentado ordenado por el propio Netanyahu que asesinó a siete iraníes. Una información que puede ser incluso menos grave de lo que finalmente vaya a ocurrir si tenemos en cuenta la última hora de esta mañana que sugiere que Israel podría haber atacado ya a Irán al mismo tiempo que mantendría sus planes de entrar en Rafah.

Por mucho que los líderes norteamericanos y europeos y los medios de comunicación que les dan cobertura piensen que la ciudadanía de sus países es imbécil, hace mucho tiempo ya que la inmensa mayoría de la gente se ha dado cuenta de lo que está pasando y todos ellos serán representados en los libros de historia del futuro con las manos manchadas de la sangre de miles de niños palestinos.

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