Heleno Saña: "El alemán promedio no se identifica con su gobierno"

Entrevistamos a Heleno Saña, un filósofo y ensayista anarquista español que ha vivido en Alemania desde los años 50 y a sus 93 años ha publicado decenas de obras
Heleno Saña en un acto en Valencia, 2018 — CGT

La guerra de Ucrania amenaza la paz en Europa, ¿qué papel cree que ha jugado la OTAN en dicho conflicto?

La guerra en Ucrania es ante todo una agresión militar de Rusia contra Ucrania. Soy pacifista y me opongo a la intensificación de la OTAN. Aunque tengo críticas hacia la OTAN, también las tengo hacia Rusia, especialmente en cuanto a la actual carrera armamentista en Europa. Ahora bien, bajo el pretexto de la agresión rusa a Ucrania, la OTAN ha iniciado un rearme, programando incluso una operación cerca de la frontera rusa en febrero, lo cual me parece muy preocupante.

¿Deberíamos temer el rearme de Alemania ante el ascenso de la extrema derecha?

No lo creo. Publiqué un libro en alemán titulado "El cuarto reich", muy crítico con Alemania, igual que varios de mis libros, pero lo más importante en este momento es que la involución actual se observa en toda Europa. Alemania es miembro de la Unión Europea y no posee armas nucleares. Su ejército actualmente es un desastre y está lejos de formar un cuarto imperio.

¿Reconocerá Alemania algún día su verdadera responsabilidad en la guerra civil española con la intervención de la Legión Cóndor?

Creo que no. Los alemanes silencian por completo la intervención en la guerra civil española. Franco estaba en Marruecos y el golpe de estado inicial fracasó. Los alemanes proporcionaron aviones de la Lufthansa, permitiendo a Franco así iniciar la conquista de España. En Alemania hay un silencio bochornoso sobre esta vergonzosa intervención que facilitó la victoria de Franco.

Usted es anarquista, ¿Cómo ha recibido la noticia de la unión de la CNT, la CGT y Solidaridad Obrera en una plataforma para relanzar el movimiento anarquista en España?

Siento una gran simpatía por el movimiento anarquista porque mi padre fue un destacado militante en la CNT y estuvo muchos años en la cárcel por su militancia. Yo mismo también fui miembro de la CNT en la clandestinidad cuando era joven. Me parece muy positivo que anarquistas, ácratas y socialistas intenten formar una plataforma conjunta.

No sé si sigue la actualidad, pero el nuevo presidente argentino Milei, que ha implementado recortes radicales antisociales, se autodenomina también anarquista. ¿Qué le parece?

En la televisión alemana, he visto que es considerado de extrema derecha, pero no sabía que se llamaba a sí mismo anarquista; es la primera vez que lo oigo. He observado que está intentando cambiar muchas leyes y que hay manifestaciones en Buenos Aires en su contra. Me parece fatal que se autodenomine anarquista.

¿Qué es el anarquismo para usted?

En mi libro "La Revolución Libertaria", defiendo mi teoría libertaria, pero no soy fanático, sino más bien objetivo. No me dejo influenciar por mitos o frases hechas. Los anarquistas tienen su parte positiva y su parte negativa. Rechazo la violencia asociada al anarquismo durante la guerra civil española y contra la iglesia. No soy religioso, pero los anarquistas cometieron actos muy cuestionables durante ese período. Los más radicales eran los de la FAI, que también tienen páginas oscuras en la historia.

El fanatismo es a veces casi algo religioso, ¿cree que el desprecio a la religión por parte de anarquistas, comunistas y otros movimientos emancipadores fue un error en términos morales?

Este es un problema muy complejo. Personalmente, no soy religioso. Me bautizaron a la fuerza junto a otros 500 niños en la catedral de Barcelona, pero he tenido contacto y colaborado con personas cristianas que eran muy buenas. Respeto a los creyentes siempre y cuando respeten a los no creyentes. Hay personas antifascistas muy agradables que eran religiosas. La historia de la iglesia como organización es negativa, y con los escándalos, como los de los abusos sexuales, ha perdido mucho prestigio. Muy pocas personas van a la iglesia en Alemania y España. Ya no tiene el poder que tenía antes. Cuando vivía en Barcelona, la gente iba a la iglesia constantemente debido al poder institucional, pero eso ha cambiado. En cuanto a la moral, la gente ha dejado de creer y se centra ahora solo en el hedonismo. No sé de dónde podría surgir una nueva moral, ya que la mayoría de la gente está despolitizada y carece de ideales emancipadores. Si doy un discurso sobre mis ideas, la gente se reiría aquí en Alemania. Sin embargo, en España creo que aún queda algún recuerdo de las ideas libertarias.

¿Por qué cree que nunca hubo un movimiento anarquista fuerte en Alemania?

No hay una tradición emancipadora fuerte. En la República de Weimar, podría haberse creado un movimiento de emancipación, pero poco después llegó Hitler. No duró mucho. Ahora hay muchas manifestaciones contra la extrema derecha, pero falta esa tradición y conciencia ideológica.

En las manifestaciones que menciona, no sé si sabe que también se manifestaron algunas personas a favor de Palestina y las excluyeron de las mismas.

Ese es un problema muy delicado. Los alemanes, debido a su pasado con el Holocausto, sienten que no pueden tomar posición en contra de Israel. No creo que en ese sentido la opinión en Alemania vaya a cambiar. Es un desastre lo que está ocurriendo en Palestina, y los propios israelíes han comenzado a enfrentarse con su gobierno por la guerra y el terror contra la población palestina. La población está siendo bombardeada, han perdido sus hogares y no tienen medicinas. Alemania está limitada por el Holocausto y los seis millones de judíos que asesinaron, pero supongo que el alemán promedio no se identifica con su gobierno y piensa que Israel ha traspasado ya las líneas rojas. Cuando vine a Alemania en los años 60, había pocos judíos, ya que no querían regresar al país del Holocausto, pero no había tanto antisemitismo. Ahora, han aumentado las manifestaciones antijudías.

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