La mordaza a las voces pro-palestinas se ensaña con la Francia Insumisa de Mélenchon

Las autoridades prohíben al líder insumiso que participe en una conferencia sobre Gaza y acusan de “apología del terrorismo” a una de las candidatas en las elecciones europeas del principal partido de izquierdas en Francia
Acto en solidaridad con Palestina en Lille — Twitter (X)

Enésimo episodio del silenciamiento de las voces pro-palestinas en Europa. La prefectura del Norte prohibió el jueves por la tarde la celebración de una conferencia sobre la guerra de Gaza en que debía participar Jean-Luc Mélenchon, líder de la Francia Insumisa (afines a Podemos o Sumar). Es la segunda vez esta semana que las autoridades impiden al dirigente insumiso participar en ese acto en Lille, en el norte del territorio francés. Organizado por la asociación estudiantil “Libre Palestine”, en un principio debía celebrarse en la Universidad de esa localidad septentrional, pero el rectorado ya lo había anulado el miércoles ante la presión por parte de representantes macronistas, de la ultraderecha y la derecha republicana.

“El hecho de prohibirnos una reunión con el pretexto de nuestro tema representa un abuso de poder digno de una república bananera”, criticó en la red social X Mélenchon, tres veces candidato en las elecciones presidenciales (2012, 2017 y 2022). Hizo ese tuit después de que la prefectura (equivalente galo de la delegación del Gobierno) impidiera que el coloquio se celebrara en un espacio fuera de la Universidad de Lille. Mélenchon cierra de manera simbólica la lista para las elecciones europeas de su partido, actualmente cuarto en los sondeos con unas intenciones de voto del 9-7%.

Además del dirigente insumiso, debía participar en él la activista pro-palestina Rima Hassan. Esta mediática defensora de la causa de Palestina, y que forma parte de la candidatura de la Francia Insumisa para los comicios del 9 de junio, deberá comparecer ante la policía francesa a finales de abril tras haber sido acusada de “apología del terrorismo”, según denunció ella misma el viernes. En concreto, le reprochan que calificara al ejército israelí como “el más inmoral del mundo” y que utilizara la expresión From the river to the sea, habitual entre aquellos que reivindican la solución con un único Estado plurinacional en que convivan con igualdad de derechos y sin apartheid israelíes y palestinos.

El pretexto de las “tensiones geopolíticas”

La decisión del jueves de cancelar ese acto en plena campaña electoral resulta inhabitual en una democracia. Es como si en España las autoridades impidieran a Alberto Núñez Feijóo, líder de la oposición, participar en un debate sobre Venezuela o el Sáhara Occidental. Este tipo de censuras, sin embargo, se han vuelto habituales con las voces pro-palestinas en Francia, Alemania o Reino Unido. La policía alemana ya había imposibilitado el pasado fin de semana la celebración de un congreso sobre Palestina en Berlín. Incluso prohibió viajar al ex ministro de Finanzas griego, Yanis Varoufakis.

En el caso de Mélenchon, las autoridades justificaron la prohibición con el argumento de un posible riesgo en materia de seguridad “en un clima de crecientes tensiones geopolíticas”, tras la respuesta de Irán al bombardeo israelí de su embajada en Damasco. También dijeron que el aforo era inferior al número de inscritos en el acto previsto inicialmente en un anfiteatro universitario.

La Francia Insumisa convocó una concentración en señal de protesta en Lille el jueves por la tarde. “Ninguno de aquellos que insultan (a Rima Hassan) han tenido que asumir alguna consecuencia por ello”, lamentó Mélenchon en ese mitin improvisado refiriéndose a la oleada de insultos que recibe en las redes sociales esta activista pro-palestina, considerada como una de las mujeres más influyentes de Francia en la última lista de la revista Forbes.

La censura de ese debate en Lille tuvo lugar tras varios días de una campaña en las redes y algunos grandes medios en que se demonizó esa conferencia. Uno de los pretextos fue el logo de la asociación “Libre Palestine”: un simple mapa de los actuales territorios en que viven palestinos e israelíes sin las líneas fronterizas de 1967, reconocidas por la ONU pero vulneradas de manera sistemática por parte del Estado hebreo. Dirigentes de la coalición del presidente Emmanuel Macron, la derecha republicana y la ultraderecha consideraron que ese mapa suponía “una negación de la existencia de Israel”. “Se trata de propagada electoral con una vertiente antisemita”, declaró la diputada macronista Viollette Spillebout a I24, la cadena internacional israelí con tintes propagandísticos.

Penas de prisión por denunciar la ocupación israelí

Como ya sucedió con el laborista británico Jeremy Corbyn, Mélenchon sufre una oleada de acusaciones por un supuesto e infundado antisemitismo. Estas críticas se vieron favorecidas por la torpeza de los dirigentes insumisos el pasado otoño cuando se negaron a tachar de “terrorista” a Hamás. Pero tienen como objetivo principal demonizar a la Francia Insumisa —la principal fuerza de izquierdas en las presidenciales de 2017 y 2022— e instaurar un nuevo bipartidismo entre el macronismo y el lepenismo. También buscan silenciar a las voces más críticas con las atrocidades del ejército israelí en Gaza, donde han muerto más de 34.000 personas (la mayoría de ellas civiles) y hay el riesgo de un genocidio, según la Corte Penal Internacional.

Después de los ataques de Hamás y el inicio de la brutal respuesta israelí, el Gobierno francés prohibió las manifestaciones pro-palestinas durante casi todo el mes de octubre. Esa política de impedirlas de manera sistemática no se terminó hasta una decisión del Consejo de Estado. Sindicalistas y dirigentes de izquierdas son investigados y juzgados por “apología del terrorismo” tras apoyar la causa palestina. El Tribunal de Lille condenó el jueves a una pena de un año de prisión condicional a Jean-Paul Delescaut, secretario general de la CGT —segundo sindicato con más afiliados— en el Norte, por un comunicado publicado en octubre en que se relacionaba los ataques de Hamás con “la ocupación ilegal” por parte de colonos judíos.

Este silenciamiento de los partidarios de Palestina tiene lugar en una Francia de Macron en que han resultado recurrentes los casos de vulneración de libertades. Además de responder con dureza y la fuerza policial a los movimientos sociales —con el caso emblemático de la represión de la revuelta de los chalecos amarillos—, el Ejecutivo macronista ha ilegalizado cerca de 40 asociaciones (ultraderechistas, islamistas, ecologistas, pro-palestinas…) desde 2017. Es el presidente que ha disuelto más grupos en la historia de la Quinta República.

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