Margallo ignora los avances de la Segunda República española

El exministro critica duramente el periodo republicano, pero omite los significativos logros en educación, derechos civiles, reformas laborales y cultura

José Manuel García - Margallo — Fernando Sánchez / Europa Press / ContactoPhoto
José Manuel García-Margallo — Fernando Sánchez / Europa Press / ContactoPhoto

En recientes declaraciones recogidas por Europa Press, el exministro José Manuel García-Margallo ha expresado duras críticas sobre la Segunda República Española, describiéndola como "un auténtico desastre". Margallo añadió que "decir que la II República fue un éxito, me parece un exceso de imaginación". Además, comparó el régimen republicano con el actual gobierno, acusándolo de "sectarismo". Según el exministro, "cuando un régimen no se concibe como un régimen para todos, abierto a todas las opciones políticas, pasan estas cosas y eso es lo que pasó en la II República".

No obstante, en su análisis, Margallo parece haber omitido varios aspectos positivos y avances significativos que ocurrieron durante la Segunda República, un periodo que, a pesar de sus dificultades, también trajo consigo importantes reformas y progresos en diversos ámbitos de la sociedad española.

Uno de los logros más destacados de la Segunda República fue la implementación de una serie de reformas educativas. El gobierno republicano puso en marcha un ambicioso proyecto de expansión y mejora de la educación pública. Entre 1931 y 1936, se construyeron miles de nuevas escuelas, particularmente en las zonas rurales, donde la educación era escasa. Además, se aumentó significativamente el número de maestros y se mejoraron sus condiciones laborales. Como resultado, la tasa de alfabetización aumentó notablemente, permitiendo a muchos niños y jóvenes acceder a una educación que antes les era negada.

En el ámbito de los derechos civiles y sociales, la Segunda República aprobó la Constitución de 1931, una de las más progresistas de su tiempo. Esta constitución otorgó el derecho al voto a las mujeres, estableció la igualdad ante la ley y promovió la secularización del estado, separando la Iglesia de las funciones gubernamentales. Además, se reconocieron derechos laborales y sociales fundamentales, tales como el derecho a la huelga y la protección contra el despido injustificado. Estas medidas representaron un avance considerable en la democratización y modernización de España, colocando al país en sintonía con otras democracias avanzadas de la época.

Además, la Segunda República introdujo importantes reformas laborales y agrarias. Se implementaron leyes que mejoraban las condiciones de trabajo, incluyendo la reducción de la jornada laboral a ocho horas, la implementación de salarios mínimos y la creación de seguros de desempleo. En el sector agrario, se llevó a cabo una reforma que buscaba redistribuir la tierra entre los campesinos. Esta reforma agraria fue diseñada para romper el poder de los grandes terratenientes y ofrecer a los trabajadores rurales la oportunidad de poseer y cultivar sus propias tierras, lo que representó un cambio radical en la estructura social y económica del campo español.

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El periodo republicano también fue testigo de un florecimiento cultural y artístico sin precedentes. Intelectuales, escritores y artistas encontraron en la República un espacio propicio para la expresión y el desarrollo de sus ideas. Instituciones como la Residencia de Estudiantes se convirtieron en centros de innovación y creatividad, atrayendo a figuras destacadas como Federico García Lorca, Salvador Dalí y Luis Buñuel. Este ambiente cultural vibrante promovió la creación de obras literarias, artísticas y cinematográficas que dejaron una huella indeleble en la cultura española.

Además de estos avances, la Segunda República también emprendió reformas en otros ámbitos, como la justicia y la sanidad. Se impulsaron medidas para modernizar y hacer más accesible el sistema judicial, y se mejoraron los servicios de salud pública, con el objetivo de garantizar una atención sanitaria básica para toda la población. Estas reformas reflejaron un compromiso con la justicia social y el bienestar de los ciudadanos, valores fundamentales que guiaron muchas de las políticas republicanas.

Aunque es innegable que la Segunda República enfrentó graves desafíos y conflictos internos, como la polarización política, la inestabilidad económica y, finalmente, la Guerra Civil, su legado incluye avances significativos que no deben ser ignorados. Al enfocar únicamente en los aspectos negativos, Margallo deja de lado un análisis completo y balanceado de este importante periodo histórico en España.

Las declaraciones del exministro ofrecen una visión parcial y crítica de la Segunda República, pero es fundamental recordar y reconocer los progresos y las reformas que se llevaron a cabo durante esos años, los cuales han dejado una huella perdurable en la historia y el desarrollo de España. La Segunda República, con sus luces y sombras, representa un capítulo crucial en la evolución de la democracia y los derechos sociales en el país, y su legado merece ser considerado con una perspectiva justa y equilibrada.