La migración, un problema para los racistas

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Antonio Sempere / Europa Press
Antonio Sempere / Europa Press
La extrema derecha lanza sus discursos de odio desde todos sus canales, todos sus medios de comunicación, sus secuaces pagados en todas las esferas de la sociedad y le mandan un mensaje de miedo al ciudadano, le dicen que el inmigrante le quitará un trabajo que no tiene o que le ocupará una casa que tampoco

Decía Gabriel Rufián sobre un despliegue de la Armada contra migrantes: “Con las leyes de PP y Vox, los dos mejores futbolistas de la selección no jugarían”. Y no se equivocaba. Tanto Nico Williams, como Lamine Yamal han nacido en España, pero sus padres lo tuvieron muy complicado para hacerse una vida en nuestro país. Los padres de Nico Williams huyeron de Ghana atravesando el Sáhara a pie, hasta llegar primero a Bilbao y luego a Pamplona, donde nació Nico, mientras que Lamine Yamal, nacido en Cataluña, es hijo de un marroquí y una ecuatoguineana.

La propia armada ya fue crítica en su momento con Pablo Casado y el almirante Teodoro López Calderón respondió que su obligación era rescatar a sus ocupantes, no bloquearlos. “Si cualquier barco de guerra de España se encuentra con una patera en una situación en donde la vida de los que están en ella está en peligro, su obligación de todo tipo, legal, moral... es rescatarlos. Y eso es lo que se haría”.

Siguiendo esta lógica, la armada debería evitar la fosa común en la que se ha convertido el mar Mediterráneo en la que yacen ya 5.000 muertos. La armada debería usarse para evitar que se produjeran discursos de odio y racistas y para que pudiéramos convivir en una sociedad sana y solidaria. Esa armada que quieren movilizar desde su testosterona racista y partidista debería tener la obligación de desmontar los bulos racistas de la extrema derecha, mentiras que nos impiden vivir en una sociedad igualitaria y humana. Desmontar los bulos con hechos, ayudando a quienes están en peligro, haciendo una labor humanitaria y no de guerra, como quieren algunos.

Feijóo usa discursos fascistas para no hacerse cargo del problema de la vivienda o de no llegar a fin de mes, problemas que preocupan a diario a la ciudadanía. Los migrantes no son el problema, manda narices tener que recordarlo, el problema de que tarde tanto en verte un médico o de que las urgencias estén saturadas es por el desmantelamiento de la sanidad pública, consecuencia de años de recortes llevados a cabo por quienes usan a los migrantes como excusa para no hablar de lo que realmente importa y preocupa a la ciudadanía. Aunque la extrema derecha insista en que el problema de la sociedad son los inmigrantes, lo cierto es que el último Euro Barómetro pone sobre la mesa que a los europeos les preocupa la pobreza y la sanidad.

Feijóo sabe que solo ganará en el futuro si cuenta con las ideas ultras de VOX, por lo que ha decidido comprar su relato y hacerlo suyo, en lugar de desvincularse y tirar por la vía de la moderación. Ayuso va más allá y se ha comido a los ultras para usurpar el espacio político de VOX, haciéndose la más cañí, la más malota llegando incluso a insultar al presidente del Gobierno, mientras lleva a cabo políticas contra las personas y lo público, desmantelando lo poco que queda en Madrid de servicios de calidad.

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No seamos hipócritas, lejos de ser un problema, la migración aporta riqueza a muchos niveles. Gracias a la migración muchos de nuestros mayores pueden ser cuidados, y podemos comer la fruta que ellos recogen en condiciones que en muchas ocasiones dejan mucho que desear. Sería hipócrita decir lo contrario, pero la realidad es que muchos de los trabajos esenciales, de los que nos sostienen, esos que nadie quiere por duros y mal remunerados son los que realizan las personas migrantes. De hecho, quienes usan el discurso racista en sus políticas son los primeros que saben que cuando más ha crecido la economía ha sido precisamente por el gran flujo migratorio, como ocurrió en la etapa de José María Aznar.

La extrema derecha lanza sus discursos de odio desde todos sus canales, todos sus medios de comunicación, sus secuaces pagados en todas las esferas de la sociedad y le mandan un mensaje de miedo al ciudadano, le dicen que el inmigrante le quitará un trabajo que no tiene o que le ocupará una casa que tampoco. La realidad es que esos políticos tienen intereses en las migraciones de obra barata y de capitales a los lugares desde los que provienen estas personas. Estos neonazis de tres al cuarto son además de nazis, hipócritas, porque hablan del problema de la migración, mientras muchas de las grandes empresas de este país saquean sus materias primas, lo que hace precisamente forzosa la migración.

Algunos hablan de esos chicos que vienen, de esos jóvenes menores de edad y les llaman MENAS de manera despectiva y de esa forma les desposeen de humanidad. Pero en cuanto al concepto MENA estoy de acuerdo en algo y es que son menores no acompañados, no acompañados por una sociedad que ha decidido dejarles solos y darles la espalda, una sociedad que no está a la altura de los derechos de la infancia y que no vela por su bienestar y su futuro, tratándoles como un mal al que hacer frente, en lugar de como a unos niños y a unas niñas a quienes amar y dar una segunda oportunidad en la vida, esa oportunidad que no han podido tener en sus países de origen. Decía Desmond Tutu que "la exclusión nunca es el camino a seguir en nuestros caminos compartidos hacia la libertad y la justicia". Y yo estoy de acuerdo en emprender un camino que incluya a los más vulnerables, solo así habrá una verdadera justicia social y un Estado democrático.