Los niños son sagrados

May 28, 2024, Dair El-Balah, Gaza Strip, Palestinian Territory: Palestinians, including children, who migrated from Rafah to Deir al-Balah due to Israeli attacks wait in long lines to get clean water at the only water treatment facility in the region with canisters in their hands in khan Younes, Gaza on May 28, 2024. Palestinians wait in line for hours every day to access water,Image: 877165017, License: Rights-managed, Restrictions: , Model Release: no, Credit line: Naaman Omar / Zuma Press / ContactoPhoto
Naaman Omar / Zuma Press / ContactoPhoto
La infancia y la humanidad deben ser protegidas de nazis como Alberto Pugilato

El nazi Alberto Pugilato ponía en un tuit "los niños son sagrados" para zanjar así la agresión a Jaime Caravaca, que terminó por pedirle perdón tras ser golpeado por él.

Los niños son sagrados dijo, y por ello Pugilato citaba en su cuenta de tuiter a Joseph Goebbels, ministro de propaganda nazi,  conocido por su amor a los derechos humanos y a los niños, conocido también porque asesinó a sus seis hijos antes de suicidarse. Antes de hacerlo dijo: “En la Alemania que viene no hay lugar para mis hijos. Es mejor que mis hijos mueran a que vivan la vergüenza y el oprobio”.

Los niños son sagrados excepto si son inmigrantes, si son palestinos o si un neonazi los asesina como ocurrió en la matanza de Nueva Zelanda, en la que murieron niños inocentes. Pugilato aplaudió esa barbarie. Uno de los niños se llamaba Mucad Ibrahim y tenía tan solo tres años. Ese niño no era sagrado, y por eso fue asesinado por el neonazi Brenton Tarrant.

Los niños son sagrados excepto si son los hijos de Pablo Iglesias e Irene Montero, que fueron atacados y acosados en la puerta de su casa durante meses.

Los niños son sagrados excepto los Menas, como ellos los llaman, incluso se hacen carteles electorales señalándoles, despojándoles de cualquier derecho que debe tener la infancia.

Nada de esto sería posible sin suscriptores

De hecho, Alberto Pugilato se vanagloriaba en un tuit en el que aparecía un joven magrebí asesinado y decía "es una tragedia porque ya no podrá cotizar para pagarnos las pensiones". Ese menor no era sagrado porque no era blanco ni español y al nazi de Pugilato, que no tiene el más mínimo de humanidad, no le importaba en absoluto, es más, se mofaba del cadáver de un niño muerto, algo que llega a rozar la psicopatía.  

Los niños son sagrados excepto si son trans o son queer. Bob Pop compartía en redes estas sabias palabras de Paul B. Preciado "¿quién defiende los derechos del niño diferente?, ¿los derechos del niño al que le gusta vestirse de rosa? ¿ de la niña que sueña casarse con su mejor amiga? (...) ¿quién defiende los derechos del niño a cambiar de género si así lo desea?, ¿los derechos del niño a la libre autodeterminación de género y sexual?, ¿quién defiende los derechos del niño a crecer en un mundo sin violencia de género y sexual?"

Los niños son sagrados y por ello deberían ser protegidos de padres nazis que les odiarán en un futuro si no siguen las directrices del nacional socialismo, si son homosexuales, o queer o trans. En ese caso, muy probablemente su niño, niña o niñe dejará de ser sagrado y será repudiado y apartado por no ser lo que su padre dictatorial querría que fuera.

Los niños son sagrados y por eso en el Congreso todos menos VOX aprobaron investigar la pederastia en la Iglesia. Los niños abusados por la institución eclesiástica no importaron nunca demasiado, por qué será. Esa pederastia no les debe doler tanto a los nazis, no tanto como un chiste, aunque de mal gusto además de homófobo y racista, no tuvo nada de pederasta por cierto.

Los niños deberían ser sagrados, todos, sin distinción, pero es algo que un nazi no va a poder entender porque su ideología se lo impide, sus ideas parten del odio al otro, al diferente, al que no es como él ni como los suyos. Lo que Alberto Pugilato quiso decir con que los niños son sagrados, es que los suyos lo son, los demás no.

La infancia y la humanidad deben ser protegidas de nazis como Alberto Pugilato.