Regularización ya: una primera victoria

May 1, 2023, Barcelona, Spain: Members of the YA Regularisation collective hold a banner during a protest on the occasion of International Workers' Day in Barcelona. Thousands of people from different social collectives took to the streets in the heart of Barcelona during the afternoon of Monday 1st May to demonstrate for Workers' Day.,Image: 773158438, License: Rights-managed, Restrictions: , Model Release: no, Credit line: Ximena Borrazas / Zuma Press / ContactoPhoto
Ximena Borrazas / Zuma Press / ContactoPhoto
Muy pocas iniciativas de este tipo consiguen pasar este primer trámite parlamentario que permitirá que se debata, se enmiende y, llegado el caso, se apruebe en el Congreso de los Diputados. De hecho, de las 179 iniciativas legislativas parlamentarias que se han presentado, solo dos se han aprobado

El martes el Congreso ha admitido a trámite la Iniciativa Legislativa Popular impulsada por el movimiento Regularización ya. Con ella, se pide regular extraordinariamente a los más de 500.000 inmigrantes que viven en nuestro país, pero a los que nos negamos a reconocer como nuestros iguales, privandoles de su derecho a residencia, y de todos los derechos que esta lleva acaparados: acceso a un trabajo, acceso a una vivienda o atención sanitaria gratuita.

La Iniciativa Legislativa Popular ha sido admitida a trámite y es una primera victoria importantísima. Muy pocas iniciativas populares consiguen pasar este primer trámite parlamentario que permitirá que se debata, se enmiende y, llegado el caso, se apruebe en el Congreso de los Diputados. De hecho, de las 179 iniciativas legislativas parlamentarias que se han presentado durante nuestra democracia, solo dos se han aprobado: una para otorgar entidad jurídica al Mar Menor y otra para reconocer la tauromaquia como patrimonio cultural, esta última con mayoría absoluta del Partido Popular.

La que ahora se tramitará en el Congreso es una iniciativa promovida por distintas asociaciones, la gran mayoría antirracistas, que busca una regularización extraordinaria, algo que se ha hecho hasta en seis ocasiones durante la democracia. La última la realizó el Gobierno de Zapatero y con ella regularizó a más de medio millón de migrantes. Como vemos, estas regularizaciones masivas no son nuevas en nuestro país, sin embargo, no dejan de ser un proceso extraordinario, una tirita para tapar el problema real, algo que se viene realizando de vez en cuando para evitar hablar del verdadero problema: nuestra ley de extranjería.

Lo ideal sería modificar esta ley, facilitar la obtención de permisos de residencia y trabajo a las personas migrantes que viven en nuestro país, las que trabajan en nuestros campos, las que limpian nuestros hospitales, las que cuidan a nuestras personas mayores. Porque sí, las personas migrantes que necesitan la regularización son las de clase trabajadora, los empresarios y directivos, los futbolistas de élite, aunque sean migrantes, no tienen dificultad para obtener el permiso de residencia, porque la clase siempre cuenta.

Lo ideal sería trabajar en contra de la Europa fortaleza, la que se ha construido sobre el colonialismo y que ahora quiere levantar muros que alejen a las personas migrantes con el pacto migratorio que debería avergonzar a cada ciudadana europea. Puesto que no parece que el gobierno de coalición esté dispuesto a llevar adelante modificaciones en la ley de extranjería lo mínimo sería garantizar que la iniciativa para la regularización ya sale adelante. Lo mínimo sería que tanto PSOE como Sumar se comprometiesen a hacer de esta iniciativa legislativa popular una prioridad de su gobierno, pero visto lo visto, necesitamos ver para creer.

Ayer, las puertas del Congreso de los Diputados se llenaron de personas que vinieron a celebrar la primera victoria, pequeña, pero necesaria para poder seguir adelante. Conscientes, eso sí, del trabajo de vigilancia y empuje social que deben seguir ejerciendo pues es muy fácil que una iniciativa de este tipo quede guardada en el “congelador” del Congreso de los Diputados. Así son la burocracia y los trámites parlamentarios en nuestro país: lentos y tediosos si no hay un compromiso real de llevarlos a cabo. La iniciativa ahora abrirá un plazo de trámites de enmiendas, plazo, que la mesa del Congreso puede prorrogar todo lo que quiera. Después, la comisión que asuma su competencia (podrían ser varias, Igualdad, Derechos Sociales) deberá encomendar la creación de una ponencia de ley que emitirá el dictamen de la misma que tendría que ser aprobado en comisión y en pleno antes de llegar al Senado.

Por eso, no basta solo con celebrar esta victoria, este es el primer paso de un arduo camino, por suerte o por desgracia, los colectivos antirracistas están acostumbrados a lidiar con la administración española y estoy segura de que, tanto desde estos colectivos, como toda la sociedad que ha firmado y apoyado esta iniciativa, estaremos vigilantes para no dejar que caiga en el olvido parlamentario.