Una investidura bipartidista

Jesús Hellín / Europa Press
30/8/2023
La tarea de cualquier fuerza que aspire a transformar y conquistar más derechos sociales debe ser no sólo frenar a Feijóo sino anular los intentos del bipartidismo de volver a imponerse (no sólo aritméticamente sino culturalmente).

Feijóo y Sánchez se reúnen en el Congreso para hablar de la investidura

Jesús Hellín / Europa Press

La investidura fracasada y fallida de Feijóo ya casi ha pasado. Se repite mucho estos días que es una pérdida de tiempo, pero si el Rey ha decidido “borbonear” y permitir una investidura sin números ni apoyos suficientes interviniendo en política como acostumbraban a hacerlo sus antepasados borbones es más bien porque esta pérdida de tiempo para los demócratas ha significado una ventaja para la derecha. Una oportunidad que les ha dado a sus amigos del PP para hacer campaña contra Sánchez y el futuro acuerdo con Junts y difuminar el sentimiento de alivio que significó parar a las derechas en las pasadas elecciones. En política es decisivo saber controlar los tiempos y mañana se inicia la cuenta atrás para que la mayoría parlamentaria democrática y plurinacional (ya no de izquierdas) que se expresó el pasado 23 de julio en las urnas logre conseguir formar un gobierno.

Más allá de la tropelía democrática que significa, el debate de ayer nos enseña muchas cosas que no deberíamos perder de vista. La primera es que fue un debate muy bipartidista, más centrado en los zascas varoniles que en los debates ideológicos de fondo, muy parecido al flash back que tuvimos que sufrir en el “cara a cara” de la campaña electoral del pasado julio. Y es que el bipartidismo no es el turnismo entre dos partidos únicamente sino su alianza para conformar un bloque de poder estático separado de las necesidades y las demandas de las mayorías sociales pero que mediante sobreactuaciones puede crear una ilusión democrática. La segunda es que como faltó fondo, faltó feminismo. Porque si algo explica la centralidad y la potencia transformadora hoy del feminismo (y ser el objetivo de las ofensivas desplegadas sin precedentes por parte de los reaccionarios y no tan reaccionarios) es que de lo que habla es de qué país y sociedad somos y qué queremos ser. Porque si algo es hoy el feminismo es un proyecto para el conjunto de la humanidad que tiene respuestas a las principales preguntas/crisis (de cuidados, de desigualdades sociales, climática, democrática...) en las que estamos aún inmersas. La última y con todo lo anterior es que se hizo visible que en ese debate faltó la voz de Podemos.

Esa corriente de fondo es la victoria cultural del bipartidismo con un PSOE que quiere un gobierno con Sumar pero que lleva trabajando meses para que ese gobierno sea sin Podemos

La tarea de cualquier fuerza que aspire a transformar y conquistar más derechos sociales debe ser no sólo frenar a Feijóo sino anular los intentos del bipartidismo de volver a imponerse (no sólo aritméticamente sino culturalmente). Que el bochorno del debate de investidura de Feijóo no sea lo que se hace cada vez más presente en el debate público, que haya un espacio político popular que tiene capacidad de cambiar la conversación y mirar la luna, no el dedo, y que con ello haya margen aún para recuperar en poco tiempo la mayoría progresista, plurinacional y feminista que se perdió el 23J. Formar un gobierno que responda a las derechas y sus poderes reaccionarios con un acuerdo de gobierno programático de transformaciones para los próximos años que cambie el voto del miedo a las derechas que depositaron tantos y tantas ciudadanas en las urnas por una nueva aspiración a ser parte de un cambio hacia un país mejor. Es verdad que los números marcan límites políticos a esos objetivos, pero es igual de verdad que renunciar a que los votos de las fuerzas de izquierdas cuenten en el futuro que se abre (justificando a un PSOE que no quiere legislar en lo difícil que es acordar con Junts) mientras la oposición la mantienen las derechas ultras es un camino hacia la derrota. La tarea de quienes sabemos que la crisis política y territorial (de régimen) sigue abierta y que debemos afrontarla con un proyecto democratizador (republicano) no es sólo dejar atrás a Feijóo sino aspirar a dejar atrás también algún día el gobierno del PSOE.

No es menor que Yolanda Diaz se refiera cada vez en más entrevistas al gobierno futuro como el “gobierno de Sánchez” o que cuando le preguntan si Irene Montero va a ser Ministra responda que ni ella sabe si lo va a ser porque eso lo decidirá el Presidente (sic). Esas palabras y expresiones muestran una corriente de fondo que cambia por completo la lógica del ciclo político del 15M/8M y que pretende dejar atrás la estrategia con la que una fuerza política como Podemos dejó atrás el bipartidismo, consiguió formar un gobierno de coalición con todos los poderes en contra y después obligó al PSOE a cumplir con (casi todos) los avances sociales firmados y comprometidos con la ciudadanía. Esa corriente de fondo es la victoria cultural del bipartidismo con un PSOE que quiere un gobierno con Sumar pero que lleva trabajando meses para que ese gobierno sea sin Podemos.