Pedro Jota Ramírez o Pedro Jeta Sánchez

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante una visita a la planta de Mercedes Vitoria, a 25 de marzo de 2024, en Vitoria-Gasteiz, Álava, País Vasco (España). Mercedes Vitoria ha dado a conocer hoy las obras de ampliación, rediseño y adecuación de sus instalaciones para producir el vehículo eléctrico a partir de 2026.  El evento de presentación ha contado con una visita a la planta de producción y de una amplia representación de la multinacional alemana.
26 MARZO 2024;ÁLAVA;SÁNCHEZ;PLANTA;MERCEDES
Iñaki Berasaluce / Europa Press
(Foto de ARCHIVO)
22/3/2024
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante una visita a la planta de Mercedes Vitoria — Iñaki Berasaluce / Europa Press
Vuelve “le duele la cara de ser tan guapo”. Se gusta y además no lo oculta, punto. Y llega la pregunta: ¿no tiene alguna autocrítica por no haber actuado antes cuando atacaban a Iglesias y a Podemos?

Después del psicodrama, vuelven la hipocresía y la soberbia. Tras cinco días de reflexión, el secretario general del PSOE decidió seguir siendo presidente del Gobierno en un trepidante episodio propio de una serie b norteamericana con los tres elementos imprescindibles del género ‘love, violence and happy end’. Emoción, mucha emoción pero de baratillo, como la de las series de después de comer. El aparato del PSOE ha demostrado que sigue sigue teniendo músculo para organizar una movilización: cuando cuenta con 20.784 concejales en toda España, la concentración logró reunir unas 15.000 personas. Aparecen algunos manifiestos para refundar la ceja, pleitesía de las cúpulas de las centrales sindicales mayoritarias y una procesión de la izquierda pagafantas enarbolando la bandera monárquica para rogarle al ‘Pretty’ que se quede.

Vuelve “le duele la cara de ser tan guapo”. Se gusta y además no lo oculta, punto. Y llega la pregunta: ¿no tiene alguna autocrítica por no haber actuado antes cuando atacaban a Iglesias y a Podemos? “La autocrítica es no haber sabido dimensionarlo”. Y lo dice con esa cara de hormigón armado. Lógicamente es un poco duro reconocer que se ha beneficiado del lawfare electoralmente y que se ha servido de él para depurar a Podemos del Gobierno del Estado y para dejar a Ada Colau fuera del Gobierno de Barcelona. Ciertamente ante esta situación resulta incomprensible la actitud de Colau con Podemos, pero eso merece capítulo aparte.

Para ser hipócrita hay que valer, y la actitud pasivo-agresiva de Pedro Sánchez con todo lo que hay a su izquierda ha tenido como resultado la emergencia de un polo pagafantas representado por Sumar y las direcciones de CC OO y UGT.

Mientras vivíamos el episodio de la serie ‘Pedro Jeta Sánchez’ en su nueva temporada ‘Zapatero 2.0’, con la otra mano el ‘Jeta’ ha enviado un nuevo cargamento de armas a la guerra de Ucrania y sigue sin apoyar las acciones de la Corte Internacional de Justicia para frenar el genocidio en Gaza. Sánchez pactó con el PP reformar la ley del ‘solo sí es sí’ para contentar a la caverna judicial, que no soporta que le digan machista, y a la Brunete mediática, que articuló la maniobra de acoso y derribo contra Irene Montero.

Sánchez puso en marcha la destrucción de Podemos y su salida del Gobierno por el posicionamiento de esta organización contra el envío de armas a Ucrania. La repercusión internacional de la denuncia del genocidio en Gaza al inicio de la ofensiva israelí por parte de Ione Belarra como ministra agudizó la animadversión de Sánchez hacia Podemos, obligándole a hacer una política de gestos: “Habría que reconocer el Estado palestino”, dijo, mientras mantiene relaciones comerciales y militares con el Estado de Israel. Tiene jeta, toda la jeta del mundo, y utiliza una actitud pasivo-agresiva en cada exhibición de soberbia e hipocresía.

Ahora toca pie en pared para construir una posición social y política fuerte que diga claro “no” al genocidio en Gaza y “no” a la guerra en Ucrania. La paz es condición de posibilidad para que los pueblos puedan ejercer sus derechos. En el Estado español la Monarquía representa la guerra y el imperio, por eso necesitamos construir la República para la paz y la amistad entre los pueblos. Y sí, estamos en una bifurcación, pero no es entre quienes están con Pedro Jeta Sanchez o con la némesis del zapaterismo que simbolizó Pedro Jota Ramírez y que hoy llaman“pseudoperiodismo”, sino entre quienes están con la guerra y quienes estamos con la paz. No está entre quienes están con Biden o quienes están con Trump, sino quienes están con los estudiantes y profesores universitarios de USA luchando contra el genocidio en Gaza y quienes los atacan, Biden y Trump entre otros.