Milei convierte a la Argentina en una colonia de los Estados Unidos

El tercer país más grande y rico de América, capaz de alimentar a 400 millones de personas, es presidido por un sujeto que se disfraza de militar y dice que su perro muerto está vivo y habla con él

En la fotografía Javier Milei aparece encajado dentro de un uniforme de la Armada. A su derecha, el embajador de Estados Unidos en Argentina, Marc Robert Stanley posa una sonrisa ladeada. Sus ojos observan la cámara en busca de complicidad. Lleva puesto un saco azul, pantalones grises, y zapatos negros livianos. Lo opuesto a Milei envuelto en un uniforme de fajina militar propio para la Guerra. A la izquierda del Presidente, la jefa del Comando Sur de Estados Unidos, la generala Laura Richardson de varias estrellas en su atuendo muestra una sonrisa ancha y plena. El rubio de su cabello contrasta con el azul marino del ministro de Defensa, Luis Petri, quien al igual que Milei viste ropa militar de la Armada.

Laura Richardson estuvo tres días en Argentina y fue homenajeada y recibida por tres funcionarios del gabinete, además del Presidente en Ushuaia para lo cual viajó especialmente, habiéndose negado el 2 de abril a homenajear en persona a los soldados caídos en la Guerra de 1982 desde la provincia de Tierra del Fuego, la capital del territorio austral donde pertenecen las Islas Malvinas, usurpadas por el Reino Unido, socio de EE UU en la OTAN.

En 40 días llegaron a la Argentina el secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, el jefe de la CIA, William Burns, y la jefa del Comando Sur, Laura Richardson. Javier Milei aún no cumplió 120 días de Gobierno. Sus mandantes están a la vista.

“Nuestra alianza con los EE UU es una declaración de la Argentina para el mundo” resumió tras encontrarse con Richardson. La generala estadounidense respondió “siempre juntos”.

La frase de despedida llegó después de la entrega de un avión Hércules C-130 para las Fuerzas Armadas con un valor de unos 30 millones de dólares. Pero sucede que ese mismo avión había sido gestionado por el ex ministro de Defensa, Jorge Taiana, y de hecho aparece en una fotografía durante un acto en 2022.

Ya con Milei, la Argentina con el aval de EE UU y el Reino Unido adquirió 24 aviones F16 de 30 años de antigüedad a Dinamarca. Los primeros aviones llegarán a fin de año para el entrenamiento de la Fuerza Aérea y la flota restante se completará en 2028, según los datos oficiales.

China había ofertado 12 aviones caza F17 de última generación por gestión de Taiana, que había aprobado los detalles técnicos con el Gobierno de Alberto Fernández.

El Presidente Milei desechó de raíz obtener esos aviones nuevos y afianzó la dependencia con EE UU y su lógica de dominación regional y mundial en un momento de gran zozobra por el rol de la OTAN en Ucrania y en plena guerra fría entre EE UU y China, que por ahora contiene amenazas de preponderancia militar y una larvada y persistente batalla comercial por la riqueza.

China superó a EE UU con el poder de su economía y la potencia de su mercado interno altamente industrializado. El gigante asiático había prestado 5.000 millones de dólares en yuanes a Argentina, cuando Sergio Massa estaba en el Ministerio de Economía. Ahora Milei fractura las relaciones diplomáticas y comerciales con China en un contexto de extrema complejidad para la economía nacional. China es el principal comprador de carne y soja junto a India y Brasil. Pero Milei no la ve. O sí. Y decidió dar por zanjada aquella ponencia de Juan Domingo Perón sobre el siglo XXI y América Latina: “Nos encontrará unidos o dominados”.

Parece que Milei eligió lo inverso a lo que Perón planteó el 11 de noviembre de 1953 en la Escuela Nacional de Guerra. Una alianza estratégica con Chile y Brasil y una tercera posición entre la entonces Unión Soviética y EE UU.

Los fantasmas actuales del imperio estadounidense siguen siendo los mismos: Rusia y China.

Milei pone en riesgo a toda la región y principalmente al pueblo argentino al conceder graciosamente la instalación de una base conjunta de EE UU y la Argentina en Tierra del Fuego, que sería clave como ruta al Pacífico por el Estrecho de Magallanes y rumbo a las Islas Malvinas y la Antártida por el Sur.

Contexto

La jefa del Comando Sur partió rumbo a Guyana donde EE UU quiere apropiarse del recurso petrolero en el marco de un antiguo conflicto con Venezuela, que movilizó su Ejército y su Marina para proteger el territorio de Esequibo.

En una entrevista con un portal de noticias cercano a los intereses de EE UU y de Israel —aliados y sostenes de Milei—, la generala Richardson resumió sus intereses. Dijo que el Ejército Argentino, según ella, quiere trabajar con EE UU. Configuró una problemática de salud por el consumo de la sustancia fentanilo, que en verdad es un problema de EE UU, el mayor consumidor de drogas del planeta, con la excusa de que las Fuerzas Armadas de Argentina pasen a combatir los delitos complejos y así convertirlas en una escasa Guardia Nacional sin relevancia en su deber de custodiar la soberanía nacional. Y habló del territorio estratégico de Tierra del Fuego en Argentina para el paso de barcos de gran calado en un momento en que su país se plantea una guerra híbrida con China y amenaza con la OTAN a Rusia por el conflicto con Ucrania. Además de apoyar a Israel que está masacrando a miles de familias palestinas en la Franja de Gaza.

La idea de que las Fuerzas Armadas intervengan en la seguridad interior es una iniciativa de Milei que debe ser aprobada por el Congreso. Para lograr semejante regresión debe anular otras dos leyes: Inteligencia y Defensa y quebrar el pacto democrático de 1983 entre los dos grandes partidos del país, el Peronismo y la Unión Cívica Radical (UCR), cuyos líderes se dividen entre apoyar con concesiones a Milei dentro del Pro y detestar profundamente al Peronismo y a la ex Presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Esta situación de dependencia y coloniaje de Argentina se produce con un crecimiento de la conflictividad social con más de 15 mil despidos en el Estado y el vaciamiento del Estado desde adentro que ejecuta el propio Milei. La narrativa de la crueldad del Gobierno libertario se apoya en otra situación inédita: en los almacenes de proximidad y grandes cadenas de supermercados no hay repelentes de ningún tipo para paliar la  epidemia del mosquito que contagia el dengue. Milei dijo que no quería que Argentina fuera como Venezuela, pero la inflación en pesos que suma 80% en tres meses, con recesión, una deuda externa casi como el PIB, despidos masivos en la función pública y la caída del consumo, producen un escenario explosivo. Rige el DNU que habilita aumentos imposibles de pagar en la medicina prepaga, los medicamentos, y está previsto otro aumento de tarifas de los servicios esenciales de gas, luz, y agua antes de la llegada del invierno austral.

“Milei no quiere ni una Ley ni un DNU, quiere un enemigo y ese enemigo es el Congreso, los movimientos sociales, y el movimiento obrero, porque busca empatizar con la bronca de la gente”, resume el diputado Sergio Palazzo que visualiza un esquema depredación de derechos sociales. “El DNU y el proyecto de Ley no son tales, sino un plan de negocios de las grandes corporaciones”.

La conflictividad social va en aumento en grandes centros urbanos como el polo industrial de Villa Constitución por el anunciado cierre de Acindar, central en la fabricación de acero. A esto se suma la negativa de Milei a avalar la negociación paritaria al alza de los Camioneros que anuncian un paro. El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, recibió al líder sindical Pablo Moyano y el Estado de la provincia, sí aceptó homologar el aumento de los salarios de camioneros.

En tanto, la Sociedad Rural Argentina con sus asociados propietarios de los grandes campos de zona núcleo de la pampa húmeda pidió al Gobierno una nueva devaluación de la moneda antes de vender la cosecha de otoño. Milei generó una devaluación superior al 180% con cifras que reflejan que la pobreza alcanza al 60% de la población.

Así las cosas, la Argentina de Milei se parece a Haití.

En diálogo con Diario Red, el ex ministro de Defensa y director de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), Agustín Rossi, pone el acento en la llegada del jefe de la CIA y advierte: “Podría decirse que esa agencia de Inteligencia de EE UU no visita ningún país del mundo si antes no está la garantía de la realización operaciones conjuntas. Y nos encontramos con una alineación total de este Gobierno con la lógica amigo/enemigo de EE UU. No se trata de ‘relaciones carnales’ como sucedió en los años ’90, porque el mundo actual refleja conflictos latentes en Europa y en Gaza con una posición de Milei que nos pone en riesgo”.

Epílogo

El miércoles 3, la Agrupación Soberanxs realizó un acto en el barrio de San Telmo donde se evaluó con destacados juristas la posibilidad de completar un juicio político y destituir a Milei con los votos de los dos tercios de la Cámara de Diputados y el Senado.

La concurrencia llenó el local y la gente se amuchaba en la vereda hasta los bordes de la calle. Una gran fila de personas debatía las alternativas fuera del recinto. La iniciativa de Alicia Castro, ex embajadora argentina en Venezuela e Inglaterra, se produce en un momento de vacío de representación con millones de personas por debajo de la línea de la pobreza y con un Gobierno que no garantiza ni siquiera la vacunación gratuita contra el dengue y hasta cuestiona la efectividad de la vacuna.

Un terraplanismo tan básico que hasta debate hoy en día con la Revolución Francesa de 1789.

El tercer país más grande y rico de América, capaz de alimentar a 400 millones de personas, es presidido por un sujeto que se disfraza de militar y dice que su perro muerto está vivo y habla con él.

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